Uno de los errores más frecuentes que vemos todos los días es comprar un tapete demasiado pequeño. No hay nada más incómodo para tus invitados que sentir cómo las patas traseras de su silla tropiezan y se atoran con el borde de la tela cada vez que intentan sentarse o levantarse, por no mencionar que visualmente hace que tu comedor luzca encogido y desproporcionado.