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¿Cómo combinar colores en tu casa?

  • Foto del escritor: Estética Interior
    Estética Interior
  • 20 ene
  • 2 Min. de lectura

Combinar colores en casa no tiene por qué ser complicado. Muchas veces el problema no es elegir un color bonito, sino saber cuánto usar de cada uno. Para eso existe una guía muy sencilla y efectiva: la regla 60–30–10, una forma práctica de lograr espacios equilibrados y visualmente agradables. 


Sala de estar moderna con un sofá gris, cojines grises y azul oscuro, una mesa auxiliar de madera con una lámpara y una planta, una mesa de centro de madera, y un gran cuadro abstracto en tonos marrón, blanco y dorado colgado en la pared sobre el sofá.
En este espacio, el gris neutro del sofá y la alfombra se eleva con los cálidos tonos dorados y marrones del arte abstracto y la madera.

¿Qué es la regla 60–30–10?

Es una proporción que ayuda a distribuir los colores dentro de un espacio para que ninguno compita con otro. Cada número representa el porcentaje aproximado de presencia que debe tener cada color.


No es una fórmula rígida, sino una referencia que funciona muy bien tanto en espacios pequeños como grandes.


60% - el color base: Este es el color principal del espacio y el que más presencia tendrá. Generalmente se utiliza en muros, pisos o superficies grandes. Lo ideal es que sea un tono neutro, ya que aporta amplitud, luz y facilita combinar el resto de los elementos.


Colores comunes para el 60%: blancos, beiges, greige, grises claros o tonos arena.



Primer plano de un dormitorio que muestra un cabecero de cama tapizado en tela marrón con paneles verticales. Sobre la cama hay varios cojines: uno blanco con un patrón de guiones negros, uno de terciopelo azul oscuro y uno blanco de tejido grueso y texturizado. A la izquierda, sobre una mesita de noche de madera oscura, se encuentra una lámpara de mesa con base de trípode de madera y pantalla cilíndrica beige.
Este espacio combina la calidez de un cabecero tapizado en tonos tierra con la frescura de un papel pintado geométrico y texturizado.

 30% - el color secundario: Este color acompaña al principal y aporta profundidad al espacio. Suele aparecer en cortinas, muebles grandes, tapiz o muros de acento. Aquí puedes usar un tono un poco más marcado sin que el espacio se vea cargado.


Es importante que el color secundario dialogue bien con el principal, ya sea dentro de la misma gama o en un contraste suave.


10% - el color de acento: Este es el toque final. El color de acento se usa en menor proporción y sirve para dar personalidad al espacio. Aparece en cojines, sillas auxiliares, decoración, lámparas o pequeños detalles.


Aquí puedes atreverte un poco más, ya que al ser solo un 10%, no satura ni rompe la armonía del ambiente.


Cómo aplicarla de forma natural

No es necesario medir porcentajes exactos. Basta con pensar en superficies grandes, medianas y pequeñas. Si el color base domina el espacio, el secundario acompaña y el acento aparece solo en ciertos puntos, la regla está funcionando.


También puedes aplicar esta proporción usando diferentes tonos de un mismo color si buscas un resultado más sobrio y atemporal.

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