Errores comunes al renovar un espacio (y cómo evitarlos desde el inicio)
- Estética Interior

- 27 ene
- 2 Min. de lectura
Renovar un espacio suele empezar con mucha emoción: vemos referencias, nos enamoramos de ciertos materiales y pensamos en cómo queremos que se vea el resultado final. Sin embargo, uno de los errores más comunes es dejar que la estética mande por completo, sin detenernos a pensar en cómo se va a usar realmente ese espacio en el día a día.

Elegir materiales solo por estética
Es normal sentirse atraído por un material que se ve bien en una foto o en un showroom, pero no todos los acabados funcionan igual en todos los espacios. Hay materiales que lucen increíbles, pero requieren cuidados constantes, se marcan fácilmente o no están pensados para un uso intensivo.
Por ejemplo, telas muy delicadas en zonas de alto tránsito, acabados claros en áreas donde hay niños o mascotas, o superficies difíciles de limpiar en espacios que se usan a diario. En estos casos, lo que al inicio parecía una buena elección, con el tiempo se vuelve poco práctico.
Antes de decidir, vale la pena hacerse algunas preguntas clave:¿Quién va a usar este espacio?¿Con qué frecuencia se va a utilizar?¿Qué tan dispuesto estás a darle mantenimiento?
Responderlas con honestidad ayuda a elegir mejor desde el inicio.
No considerar el uso real del espacio
Cada espacio tiene una dinámica distinta. No es lo mismo una sala que se usa solo en ocasiones especiales que una donde se convive todos los días. Tampoco es igual un comedor formal que uno familiar, o una terraza decorativa que un área donde hay niños, mascotas o reuniones constantes.
Cuando el uso real no se toma en cuenta, los materiales tienden a desgastarse más rápido, perder su apariencia o incluso dañarse. Esto no solo afecta la estética, sino que genera la sensación de que la renovación “no duró” lo suficiente.




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